lunes, octubre 30, 2006

LA JOYA


A los 18 años me propuse un reto pictórico ya que estimaba que mi pintura hasta entonces estaba realizada con mucho empaste y con mucha rapidez y quise demostrarme que también podía pintar de una manera más serena y, a lo que yo decía en aquel momento, tradicional. Así que me autoexaminé copiando La Gioconda, de Leonardo da Vinci. Nunca la dí por terminada, pero ya no la voy a tocar. Y al igual que sucedió con la original, siempre viene conmigo.